(3) ...el Arroyo de Las Cebadillas. Destaca la presencia del enebro de la miera y de la jara pringosa acompañados por escaramujos, zarzamora, mejorana, tomillo y cantueso. Si sube por el arroyo descubrirá grupos de magníficos castaños.
En esta parte de nuestra ruta, la vía pecuaria que estamos recorriendo constituye el límite en altitud del casco urbano de San Lorenzo de El Escorial, por encima del cual se alza el Monte Abantos, declarado Paraje Pintoresco en 1961, y termina uniéndose al paseo Miguel de Unamuno. Antes del cementerio, giramos a la derecha por la calle Puerto de Malagón y ascendiendo por encima de las casas, por un pasillo entre pinos, se llega al Arroyo de La Barranquilla. En su vaguada destacan los bosquetes formados por numerosos ejemplares de pinsapo, introducidos por la Escuela Especial de Ingenieros de Montes a principios del siglo pasado.
Desde aquí, seguimos por la Cañada Real Leonesa, pegada a unos chalés a nuestra izquierda, hasta alcanzar la pista forestal asfaltada que cruzamos para descender por otra pista sin asfaltar que nos lleva al Arroyo del Romeral.
(4) Llegamos a la vaguada del Romeral, cuyo cauce aparece canalizado hasta la presa del mismo nombre. En esta zona observamos gran variedad de especies como roble albar o pino de Monterrey. Continuamos paralelos a un tendido de media tensión, yendo a dar a una puerta, que cruzamos.
(5) Tomamos el camino a la derecha que nos conduce al Arroyo del Helechal. A pocos metros, aguas arriba, veremos el arca. Es una construcción de sillares de granito, que junto con otras de similares características, fueron mandadas construir por Felipe II para la captación y abastecimiento de aguas del Monasterio. En el interior podrá observar el sistema de pilas para la decantación progresiva de las impurezas. Aguas abajo llegaríamos a la Presa del Infante. Al ser una pista bastante ancha, proporciona a los lagartos y lagartijas de la zona una buena solana. Son especialmente abundantes los busardos ratoneros junto a aguilillas calzadas y alguna perdicera. Y, esperando hasta el último momento para alzar el vuelo, nos toparemos con abubillas.
Tras pasar el Arroyo de Los Castaños, el camino se bifurca en dos: seguimos por el más marcado, el de la izquierda. Más adelante volvemos a coincidir con el tendido y lo acompañaremos hasta una finca de nombre El Cobijo. Al sobrepasarla aparece una senda a la derecha. La vegetación predominante es el pino negral con matorrales de las rosáceas ya comentadas —zarza mora, majuelo— y algún que otro pie de cambrón. Abundan la jara pringosa e irán apareciendo enebro, cantueso y helechos.
(6) Aquí comienza el Camino del Caracol, que zigzagueando sube hasta una pista, donde apreciaremos el característico porte en bandera de un buen ejemplar de pino silvestre o el muérdago, parásito de los pinos.
(7) Poco a poco y una vez rebasada la "barriga" del barranco de La Cabeza (ladera que estamos atravesando), divisamos y alcanzamos La Torrecilla, roca de gneis que se erige sobre la ladera, con una altura de unos veinte metros, y que da su nombre al arroyo próximo.
(8) A la derecha, nos encaminamos al área recreativa de Los Llanillos y su refugio, hoy convertido en Centro de Educación Ambiental. En esta zona, antiguo vivero forestal, podremos ver especies como el pino resinero, castaños, plátanos, mimbreras, chopos, olmos —el que está junto a la fuente está catalogado como árbol singular —arces, fresnos, chopos temblones, cerezos, arces de Montpellier, mostajos, ciprés de Lawson, alisos y cedros).
(9) Un poco más allá (fuera de la ruta), encontraremos el Arboreto Luis Ceballos.
La ruta nos lleva hacia la izquierda, al Arroyo del Avispero, y a su costado hay un muro, que cruzamos. A partir de este momento, se continúa por los múltiples caminos que se formaron a partir de las terrazas empleadas para la repoblación. Volveremos a ver la fauna ya comentada, siendo especialmente abundantes los carboneros garrapinos y el herrerillo capuchino, hacia el final. Y en las zonas cercanas al arroyo, currucas capirotadas y zarceros comunes. También se dejarán ver escribanos montesinos, pinzones vulgares... y mucho agateador común. En las zonas abiertas disfrutaremos de panorámicas sobre La Herrería (con la Presa del Batán en primer término), Las Machotas o el Puerto de la Cruz Verde.